Aún no se acaba la noche.
Yo solía hablarle al blog de notas siempre y cuando fuera de noche y pensara en ella.
Quisiera ver el amanecer, y para ello debería seguir despierto.
Quisiera leer toda la noche y la madrugada a Cortázar, y acordarme de lo que nunca llegué a ser.
Quiero mandar todo al caño y mi salida es irme con un puto imbécil.
Quiero mandar todo al caño y mi salida es el silencio, la poca decencia y el olvido del cuerpo.
La cerveza huyó con sus piecitos diminutos.
1-2-3, se fueron por la escalera a la luna los diez.
¿Por qué olvidé ir yo también?
Se sentía bien vivir allí, tener la cabeza en aquellos enredos placenteros.
Se sentía bien estar enamorado de un sujeto imaginario, inmóvil, de un ser que nunca dijo nada y sin embargo lo logró.
Se siente bien aún no haber conocido a la caterva de asesinos que destruyen el camino.
Se siente bien conocer a los inútiles que cambian el rumbo abrupta y estúpidamente.
Se sentirá aún mejor el encuentro consigo mismo, cerrar los ojos y respirar fuerte hasta que todo se disipe.
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