Ya hemos pasado la mayor parte de nuestro tiempo a oscuras; ahora temo que no seas el mismo, ahora temo y te digo "así podrías ser cualquier otro".
Ya hemos transgredido la barrera del querer; ahora siento que me cuesta hacerlo, que me duele con cada gota de sudor de la cual sólo tú eres culpable.
Te deseo, y te deseo tanto que no puedo dejar de verte, de buscarte, de sentirte o imaginarte, de hablarte, de tocarte con una excusa idiota, de querer ser algo parecido a un amigo puesto que hace tiempo perdí la oportunidad de ser tu amante.
Te pido perdón de antemano si alguna de estas noches toco a tu ventana como solía hacerlo al buscarte.
Te pido perdón de antemano si alguna de estas noches deseo hacerte alguna canallada, si deseo confundirte, hacerte vulnerable o simplemente rozarte con una caricia aleatoria y grosera, como alguna vez me escribiste.
Discúlpame si al atardecer pretendo arrancarte la piel.
Entiéndeme bajo la lluvia, eso es algo que sólo tú sabes hacer.
Si supieras cuántas de mis noches soñé con un amor que bailara conmigo y me abrazara fuerte, si supieras cuántas de mis noches te esperé sólo para verte ir así de súbito, casi de la misma manera como llegaste.
Pasa el tiempo y aún no aprendo a ser buena de entrada, aún temo a hablarle a los extraños, aún temo a los amigos que me toman de la mano por error, aún temo a la hora de dormir.
Vamos a cerrar los ojos para ver si esta vez sí logro dejar de verte, para ver si esta vez sí logro que mis manos se olviden de tus manos, para ver si esta vez sí logro que mi piel se olvide de tu piel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario