domingo, 25 de marzo de 2012

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Voy a emprender una tarea con mis sentidos. Podría lamerme los dedos después de masturbarme y no pensar en nadie, salvo en mí. Entrar a la ducha sería agradable, cantar y disfrutar de la resonancia de la caja de baldosines húmedos. Para la vista dejaré atardeceres, animales exóticos y hombres quiméricos.

Las palabras y los sonidos estarán cargados de la ligereza de la seducción, de la coquetería, de las mentiras que se dicen en voz alta antes del coito.

Tengo el cuerpo cansado y tranquilo, usualmente no se da esa combinación dentro del mismo.

Las letras no fluyen tan fácilmente como quisiera. Y creo que es hora de cerrar los ojos, recostada en la cama, con el cuerpo medio desnudo.

Las sábanas van a darme las caricias justas para esta noche, otras manos no serían suficientes.

El ruido de la leve lluvia afuera será la canción indicada.

Todo de manera tal que mañana en la mañana silbe en la calle y la humanidad entera me desprecie por mi soberana ligereza, mi andar despreocupado y mi felicidad tan llenísima de lo más sutil, sencillo, simple.

Que me desprecien por no ser antipático, reacio o trascendental.

Y que se sientan míseros, que cuando quieran escupirme en la cara se detengan y digan: Voy a emprender una tarea con mis sentidos.



2 comentarios:

  1. Nunca había dado con un texto suyo con errores. Es curioso. Puede que la misma distensión descrita se haya apoderado de sus sentidos al plasmarlo.

    Me gusta la frase de "voy a emprender una tarea con mis sentidos". Es como bravery, es como las películas épicas. Es como lanzarse al vacío.

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    1. Contreras abdica y yo le doy la razón: "Las letras no fluyen tan fácilmente (...)".

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