jueves, 15 de marzo de 2012

No es tu cuerpo, no es tu voz ni tu nombre.

Hoy voy a escribir en letras azules todo lo que no sé de ti. Para después recostar mi cuerpo en tu lecho y que me digas: métete entre las sábanas, recuéstate y arrópate suavemente. Hoy voy a pedirte que te desnudes, porque esta noche no quiero hacerlo por ti. Una vez esté tu cuerpo junto al mío, mi pincel azul dará las caricias que vas a pedir, mis yemas estarán pensando en otro muñequito y yo querré oír cositas al oído que no van a salir de ti. Vas a posar tus uñas en mi espalda mientras yo imagino que eres ése muñeco, mi más lascivo secreto.

Hoy voy a confesarte que me hace falta saber de ti, me hace falta que me quieras a raticos y me odies después. No corrí hacia ti, es cierto, y ahora que ya no estás sé que debí hacerlo, debí haberte buscado por todos los rincones para entregarte todas mis pasiones.

Me encantas ahora que estás tan distante, te llamo y tú me dices que aún no sales del trabajo, y yo siento cómo te cohíbes de arrancarme esos suspiros contenidos. Tengo ganas austeras de beberte en letras y canciones, de morderte la entrepierna como me lo propusiste, en medio de tus sábanas blancas y tus sudores tan suaves. Hoy mis letras azules van a contarte que yo también te deseaba desde hace tiempo.

Hoy estoy emocionada, extasiada, dispuesta a palpar y saborear tus mentiras. Mientras llueva voy a hacerte gritar, voy a hacerte recordar todas las mentiras que te dije, voy a escribir en tu cuerpo todas las letras que inventamos juntos.

¿Dónde estás, muñeco?, voy a decirte luego. Tú vas a gritar mi nombre y yo recordaré que esa no es tu voz, que ese no es tu cuerpo y que todas las obscenidades se perdieron en el tiempo. Voy a amarte y a sentirte, y tú no vas a estar aquí.

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