Sólo quiero beber cerveza y hacer chistes.
Brindar y cantar a toda hora.
Pero no quiero besarlo porque no lo deseo.
Porque su saliva no combina con la mía.
Y porque él no sabe de mi amor, y yo no sé del suyo.
Su amor debe ser rosadito y de cristal.
El mío es azul, es maleable y navegable como el agua.
Como el mar.
Como el mar.
Y dos amores así no van a querer juntarse jamás.
Y yo estoy enamorada de sueñitos e ilusiones, y sobre todo de imposibles.
Este texto me cae como anillo al dedo. Amar es soñar, pero también es conflictuar-convivir con los imposibles, o con lo que creemos que es imposible. Creo que son muros que levantamos por el miedo a las grietas que se ahondan en nuestro pecho.
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