Nuevamente viajo por el túnel interminable de tus nervios.
Esta noche te rechacé porque pensaba en el tiempo y en ti.
Te rechacé justo como lo hice hace unos años.
Esa mirada recelosa que se formó en tus ojos, era la misma de antes.
Tardaste mucho en responder con gestos incontenibles.
Finalmente un sonido seco salió de tu garganta y yo te di un beso en la mejilla que fue la mentira más grande de toda la noche.
Luego me abrazaste para el frío de la noche, que según tú, después de salir a la avenida, estaba exagerado.
No podía engañar a mis ojos mirando hacia todos lados, sintiéndome inaccesible.
Y pensar que todos estos meses tan llenos de mis súplicas se resumían en una sola frase. Yo maté al amor. Lo maté durante aquellos años en los que tú llorabas por mí y yo sentía aquellas lágrimas absurdas.
Pretendías revivir al amor con secretos ante la luna, con las palabras mágicas que incluso yo solía usar.
Lo maté porque te odié en la cama, porque te odié en las mañanas, porque te odié en el 'buenas noches', porque te odié cuando me dabas en papeles de colores palabras que había escrito para ti, porque te odié por haberlo hecho nacer.
Te odié porque después de que nació, parecía que solamente yo lo había notado. Te odié porque no sabías aliviarme mientras yo lloraba en la parte de atrás del parque.
Te odié porque acariciabas mi rostro al mismo tiempo que veías televisión.
Te odié porque cuando hablábamos no eras capaz de detallarme las pupilas.
Y ahora que han pasado unos cuantos años vuelvo a recordar que te deseo y te lo digo. Te digo déjame probar tu boca. Y tú dices ya no es posible y ya no quiero. Y yo te pregunto el porqué y tú respondes: porque tú mataste al amor.
Ahora que lo escribo me parece oblicuo y mordaz.
Más que algo inteligente, es algo que nace de las entrañas del ser. Por eso sigo leyendo ávidamente este espacio. Me agrada que haya interpelación conjunta entre nuestras letras.
ResponderEliminarEste texto me recuerda a mi vida sentimental, trágica, desastrada, llena de errores, llena de negativas, llena de pasos no enmendados y que quedarán así en el tiempo.
"Lo maté durante aquellos años en los que tú llorabas por mí y yo sentía aquellas lágrimas absurdas". He matado al amor, siempre. ¿De qué vivimos, entonces?
Usted es el más, de hecho, creo que es el único que valora esta farsa.
ResponderEliminarContreras o Arévalo
Gracias por sus palabras.
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