Hoy estoy extrañándote más que siempre.
Me cuesta enfrentar la soledad, bonita. Tengo miedo.
Quisiera contarte mil historias que suceden para que me digas "no es tan complicado como parece", aunque yo ya lo sepa.
Aunque el tiempo pase, parece que no cambiara. Mis dedos aún huelen a lo mismo, yo sigo oliendo a cigarrillo y a café.
La
vida es como una sucesión de pequeñitos círculos sin fin. Como el
eterno retorno que propone Nietzsche. Y a pesar de todo no me
acostumbro, me cuesta socializar con la gente.
Me
cuesta pero siento que lo necesito, porque no soporto el silencio de mi
cabeza que ya no me dice nada, o que me dice tantíssimo que me ahoga.
Buenas noches, linda. Ojalá nos soñemos para poder hablarnos aunque sea por un instante.
Siempre insisten que la solead es buena consejera, lo que nadie dice es que los consejos vienen del vacío. Amo el olor del cigarrillo en manos ajenas.
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