El negro duerme a mi lado.
No quiero mentirme, lo que más me conmueve es ver a mi hermano a lo lejos andando con mi perro, me conmueve porque quisiera caminar junto a él pero ahora no es posible.
No quiero mentirme, mi mejor amigo no volvió a amarme como solía hacerlo, y así lo intente ya va a ser muy tarde.
No quiero mentirme, la gente está acostumbrada a irse, yo no tengo la voluntad ni la fuerza suficiente para hacerlo.
Si me armo de valor mando todo al carajo y empiezo de nuevo.
Si me dejo de pavadas llego al recuerdo, y recuerdo que quería dejarlo todo lejos, abrir los brazos, sentir el viento, tomar cerveza, leer un montón de libros, pintar en las mañanas, y permitir que la gente vuelva en el momento que cada quien decida hacerlo.
No quiero mentirme, estoy harto de lo mismo, de los pequeños detalles que demuestran que el mundo hace rato que se fue al carajo.
Me voy a la mierda hablando del cariño, de los amigos, de la gente que por alguna razón de la casualidad o el tiempo he debido conocer.
Me fui, me fui, me fui, me fui.
Nadie me avisó que ya todos se habían ido, estoy dejando de comer y no lo noto hasta que mi madre me indica que la ropa me está quedando enorme, y que ya casi me parezco a mi mejor amigo.
No pretendo nada al escribirlo, tal vez sólo hacer un trato conmigo mismo.
Haz el trato. Se deja todo y se recupera lo importante: el ser.
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