Es de madrugada y ya ni siquiera sé qué día es.
Y en realidad es lo que menos importa, estando en un tiempo muerto da la misma si es Martes, Jueves o Viernes. Todos los días son como un Domingo interminable.
Quizás encuentre mi cuerpo lleno de sudores ajenos, o tal vez vomite en el retrete de un vecino, y resultará siendo un Lunes feriado o tal vez un Martes olvidado.
Nada importa ya mientras el tiempo esté muerto. Hacer el amor con un libro y con otro, una canción olvidada o un recuerdo recién hechecito, como salido del horno hace un par de minutos, donde aún se perciben los olores de lo tratado.
I can get no satisfaction.
And I try and I try and I try and I try.
Hablar con el italiano al parecer fue lo más sencillo. Eso me hace pensar que en realidad la vida parece algo complicado y tenaz, y nada es tan grave como parece.
Hablar con el italiano se sintió suave, leve, como si en una vida pasada yo hubiera sido un gato y hubiese antepuesto aquél suceso.
Lo sentí, ya ni siquiera pensaba en las palabras que salían de mi boca, sino en los maullidos de mi vida pasada. Y quise levantarme de la mesa para treparme a un árbol y verlos a todos desde arriba y sentirme agraciado, como un felino coqueto.
Ya ni siquiera conozco los nombres de los días, y poco a poco voy olvidando lo que solía saber y a quienes solía conocer. Pronto será Malena, mi gata, quien salga a las calles con poco dinero a comprar tabaco barato, a reconocer gente y sentirse miserable por perder tanto tiempo; yo andaré en casa flirteando con el gato gris de la ventana del frente, siendo esquiva y odiando que me toquen, pintando las paredes con las patas sucias, jugando a ser un ente, masa gris y benevolente.
Y en realidad es lo que menos importa, estando en un tiempo muerto da la misma si es Martes, Jueves o Viernes. Todos los días son como un Domingo interminable.
Quizás encuentre mi cuerpo lleno de sudores ajenos, o tal vez vomite en el retrete de un vecino, y resultará siendo un Lunes feriado o tal vez un Martes olvidado.
Nada importa ya mientras el tiempo esté muerto. Hacer el amor con un libro y con otro, una canción olvidada o un recuerdo recién hechecito, como salido del horno hace un par de minutos, donde aún se perciben los olores de lo tratado.
I can get no satisfaction.
And I try and I try and I try and I try.
Hablar con el italiano al parecer fue lo más sencillo. Eso me hace pensar que en realidad la vida parece algo complicado y tenaz, y nada es tan grave como parece.
Hablar con el italiano se sintió suave, leve, como si en una vida pasada yo hubiera sido un gato y hubiese antepuesto aquél suceso.
Lo sentí, ya ni siquiera pensaba en las palabras que salían de mi boca, sino en los maullidos de mi vida pasada. Y quise levantarme de la mesa para treparme a un árbol y verlos a todos desde arriba y sentirme agraciado, como un felino coqueto.
Ya ni siquiera conozco los nombres de los días, y poco a poco voy olvidando lo que solía saber y a quienes solía conocer. Pronto será Malena, mi gata, quien salga a las calles con poco dinero a comprar tabaco barato, a reconocer gente y sentirse miserable por perder tanto tiempo; yo andaré en casa flirteando con el gato gris de la ventana del frente, siendo esquiva y odiando que me toquen, pintando las paredes con las patas sucias, jugando a ser un ente, masa gris y benevolente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario